Cristóbal Almagia es Ingeniero Comercial de la PUCV con más de 20 años de experiencia en innovación, soluciones tecnológicas y formulación estratégica de proyectos. Su historia ha estado marcada por una constante búsqueda de nuevos desafíos y expansión de horizontes que lo llevaron desde explorar distintas vocaciones, hasta fundar su propio proyecto. Actualmente es fundador y director de Innovación y Proyectos de Crea Planeta, una empresa que ofrece experiencias inmersivas como soluciones comunicacionales y de formación a clientes de diversos rubros.
El vínculo con la PUCV inició mucho antes de que Cristóbal Almagia ingresara a estudiar Ingeniería Comercial en 1996. Nacido y criado en la Región de Valparaíso, decidió quedarse en la ciudad para dar continuidad a su legado familiar. Sus padres, ambos biólogos y profesores de la PUCV, “Tengo un apego muy fuerte con mi alma máter. Para mí la universidad, la casa central, es mi casa, desde pequeño que acompañaba a mis padres a los laboratorios durante los días sábado”.
Su interés por la creatividad, la estrategia y las ganas de comprender el mundo que le rodea, le llevaron a elegir Ingeniería Comercial por sobre su segunda opción, Psicología, debido a que “la carrera te ayuda a entender el entorno desde un punto de vista más concreto y además desde distintos sectores como el marketing, las operaciones o las finanzas”.
En su paso por la Escuela de Negocios y Economía se interesó por aquellas asignaturas relacionadas a la innovación y “todo aquello que te permitiera abrir nuevos caminos, más allá de aprender a estandarizar procesos ya existentes”. En este sentido, Cristóbal rescata la apertura de los profesores y directores de la época para escuchar y apoyar nuevas ideas de proyectos o emprendimientos de los alumnos.
“Cada vez que yo quería proponer una iniciativa, la evaluaban y apoyaban para que pudiera llegar a buen puerto. Recuerdo que con mis compañeros logramos crear un recorrido virtual por la Escuela cuando este tipo de tecnologías todavía no existía. También creamos un portal de entretenimiento en internet que reunía la oferta de actividades de aquel momento y podía congregar grupos de personas que desearan participar. La Escuela es una buena casa para hacer que las cosas sucedan”.
Al egresar, inició su trayectoria profesional en la que fue la primera incubadora de la Universidad: el Centro de Desarrollo de Negocios de Valparaíso. Allí estuvo a cargo de formular modelos de negocios para proyectos de la PUCV que tenían potencial impacto en la industria.
Tras un año, Cristóbal decidió dar un giro en su vida y viajó a Europa para aprender sobre la industria audiovisual.
“Salté a otras vocaciones que más tarde se volvieron a unir con mi profesión. Quise entender el mundo desde otras lógicas y asumir nuevos desafíos. Aprendí sobre creatividad, narrativas audiovisuales, sobre el mercado cinematográfico internacional en Austria, Luxemburgo, Cannes, Berlín… quería conocer el área y comprender cómo se estructuran los proyectos de la industria cinematográfica para crear una propuesta de valor concreta”.
De regreso en Chile, se dedicó a realizar proyectos audiovisuales y de formación de productores, y más tarde, asumió la gerencia de un programa regional de la Corfo donde estuvo a cargo del diseño de planes de fomento para la industria creativa. En aquel tiempo, también se dedicó a la docencia impartiendo clases de Innovación Aplicada en la PUCV.
Años más tarde, sus ganas de crear su propio proyecto lo movilizaron para retomar el área audiovisual e inmersiva. Esta vez, orientó su propuesta para entregar soluciones comunicacionales y de formación a clientes del área de las ciencias y otros sectores.
Así nació Crea Planeta, una empresa que ofrece servicios de experiencias inmersivas combinando creatividad y tecnología para contar historias con impacto. “Trabajamos en las líneas de comunicación estratégica para crear narrativas más robustas mediante una experiencia inmersiva, y por otro lado, prestamos servicios de entrenamiento para la capacitación de personal utilizando realidad virtual”.
Los nuevos retos de la Ingeniería Comercial
En un mundo laboral en constante cambio, Cristóbal comparte los aspectos clave y el rol que debería cumplir una Escuela de Negocios en la formación de las nuevas generaciones de ingenieros e ingenieras comerciales. Rescata principalmente tres elementos: la rigurosidad en la educación, la formación de personas con criterio profesional y la generación de redes de contacto.
“Considero que una Escuela de Negocios debe tener una alta rigurosidad, eso indica calidad. Esa misma rigurosidad, se puede aplicar para fomentar el desarrollo del criterio profesional, esto es esencial para comprender nuestro rol en la sociedad y para la toma de decisiones en un entorno donde cada vez toma más fuerza la inteligencia artificial. Y por último, una buena Escuela debe trabajar en la generación de una red de contactos sólida con industrias ancla, con las empresas que mueven la aguja económica, para robustecer la inserción laboral de sus titulados”.
En esta misma línea, explica que si pudiera dar un mensaje a los y las estudiantes de Ingeniería Comercial de hoy de la ENE PUCV, sería el siguiente:
“A los alumnos de hoy les entregaría un libro en blanco y un espejo. Al abrir el espejo, verán al responsable de su futuro y el libro en blanco es para que escriban ese futuro. En otras palabras, si bien en la vida, la mayoría de los factores y variables a las que nos enfrentamos no son controlables, uno tiene que hacerse cargo de lo que sí puede controlar, porque se transformarán en nuestro apoyo, en nuestro eje que va nos va a permitir, junto a otros, mover el mundo, porque al final del día todo trabajo es colaborativo”.
Al respecto, también enfatiza la importancia de ejercer la profesión con responsabilidad social. “Cada uno tiene la responsabilidad de entender y asumir el rol laboral que tenemos en la sociedad. Un/a ingeniero/a comercial, que probablemente va a estar a cargo administrar o ejecutar proyectos, tiene un impacto muy amplio en su entorno y debemos entender la importancia de esto para poder abordarlo”.
En la búsqueda constante de asumir nuevos desafíos, expandir sus límites y mejora continua, actualmente Cristóbal está cursando un Magíster en Innovación y trabajando en nuevos enfoques tecnológicos para el futuro de su empresa.
Por Magdalena Martínez.
